Buildering, la inesperada popularidad de una disciplina incomprendida

Ya en la lejana década de 1890, bajo las sombras de la noche, unos cuantos alumnos (y algún profesor) de la prestigiosa Universidad de Cambridge (Inglaterra), escalaban las columnas y los elementos arquitectónicos de las puertas de entrada y las capillas góticas que pueblan esta conocida ciudad. Sus objetivos clandestinos eran la exploración, la experimentación y por qué no, también la rebelión.

 

Imágenes extraídas del libro The Night Climbers of Cambridge

Durante el día, el equipo nocturno se mezclaba con los futuros premios Nobel, pero desde el anochecer hasta el amanecer trazaban lineas en los antiguos edificios de la ciudad. Sus exploraciones se documentaron en lo que probablemente sea la primera guía de Buildering, The Roof-Climber´s Guide to Trinity de Geoffrey Winthrop Young, publicada en 1899. Actualmente todavía existe una nutrida comunidad de escaladores urbanos nocturnos en Cambridge que siguen manteniendo la actividad, casi como si de una tradición cultural se tratara.

 

 

Portada de la nueva edición, el original es de 1937

En 1937 se editó el libro «The Night Climbers of Cambridge» de Whipplesnaith (pseudonimo de Noël Howard Symington) recopilando varias fotografías de este grupo de escaladores de Cambridge, ahora hay nuevas ediciones de este interesante libro, considerado de culto dentro de las nuevas generaciones de escaladores y escaladoras nocturnas.

Hoy en  día, webs como buildering-spots.de, ofrecen un amplio archivo de espacios arquitectónicos “escalables” en Alemania. El mismo autor (Tim Jacobs) también lleva publicada su tercera guía sobre el tema, Building-Spots International , que presenta más de 1000 “spots” en 145 ciudades de todo el mundo.

La práctica del buildering, un acrónimo de «boulder» y “building» (construcción), implica escalar estructuras públicas construidas por el ser humano, como rascacielos, muros y puentes. 

 

 

Interesante croquis de la época

Comenzó como una disciplina seria.

“El Buildering se desarrolló a partir de la escalada libre”, dice Jacobs. “Fue un movimiento paralelo al alpinismo”, y ofreció una forma de practicar habilidades técnicas antes de los días de los muros artificiales de los centros de escalada. A medida que evolucionó la escalada, el buildering quedó en el olvido.

Al igual que el skate en la década de 1950, la escalada en espacios urbanos es una forma de reinventar la ciudad y la replantear la relación con la arquitectura circundante. Sin embargo, a diferencia del skate, el parkour, y otros deportes de inspiración urbana, el buildering se ha mantenido a la sombra y desprestigiada en un entorno, el de la escalada, muy vinculado a la naturaleza y que en muchos casos reniega de lo urbano. En cualquier caso, gracias a la evolución misma de la escalada, la proliferación de los muros artificiales, el boom del Boulder, y la creciente “sociabilización” de esta actividad, parece que el buildering resurge de sus cenizas y de manera pujante además.

En la carga negativa que ha recibido el buildering, también influye su posible carácter ilegal (dependiendo de la legislación de cada país, tipo de construcción, etc…), pero lo cierto es que en principio nadie puede ser detenido por escalar en espacios públicos, aunque insistimos que conviene conocer la legislación para cada caso.

Todo el mundo escalador conoce al celebre escalador francés Alain Robert. Alain es un pionero y una persona que ha hecho que muchísimos espectadores que veían en los telediarios sus proezas se interesaran por este deporte. También hay que decir que en la mayoría de sus escaladas a grandes edificios, tenía abajo a la policía esperando para arrestarlo…

 

Alain Robert «The French Spiderman» en la torre Sears de Chicago en 1999. ©Jean Marc Giboux /Liaison Agency

Potencial de buildering en el espacio urbano

Las nuevas generaciones tienen como objetivo cambiar la percepción de esta actividad para mostrar sus posibilidades.

“Se puede realizar en cualquier parte del mundo: es accesible, gratuito, no requiere una nueva construcción y las posibilidades son casi ilimitadas”, argumentan.

En Alemania, hay más de 2.000 practicantes de buildering activos. La actividad está legalmente contemplada por el Club Alpino Alemán (Deutscher Alpenverein o DAV, en alemán) y las áreas establecidas se pueden encontrar en todo el país. En Colonia, el puente Hohenzollernbrücke de 400 metros de largo presenta más de 70 rutas abiertas, mientras que en Berlín, las torres antiaéreas que quedaron de la Segunda Guerra Mundial ofrecen varias afamadas vías de gran calidad. En total, hay más de diez ubicaciones (escuelas¿?) supervisadas oficialmente por la DAV.

El mejor boulder jamás construido según Adam Ondra
Actualmente, cada vez vemos más videos y fotos de bloques y vías urbanas de altísimo nivel como el de Adam Ondra escalando la esquina (espolón¿?) de una columna bajo un puente, o las fisuras urbanas de los Wide Boyz.

Tom Randall y Pete Whittaker en la fisura de techo más larga del mundo, 750m, 8a+. © RayWood, Reel Rock

Sin ánimo de dárnoslas de visionarios, pero pensamos que esta vez el auge del buildering ha venido para quedarse, como dicen sus adeptos, es accesible, gratuito, sus posibilidades son ilimitadas, y ademas tiene un punto rebelde y contestatario (que eso siempre nos ha gustado).

Climbing is not a crime!