¿De verdad nos gusta que nos animen mientras escalamos?

La escalada es una de las actividades más estimulantes y exigentes físicamente. La emoción de desafiar la gravedad y conquistar grandes alturas no tiene parangón con ningún otro deporte. Es un deporte que llama al ánimo y a la motivación del prójimo, pero en medio de todos los retos y motivaciones, surge una pregunta: ¿aprecian realmente los escaladores el estímulo externo que reciben mientras escalan paredes verticales y bloques inhumanos? Profundicemos en la psicología que subyace a este fenómeno y exploremos los distintos puntos de vista.

Ilustración de Mike Tea; del The Climbing Dictionary, The Mountanieers Book, 2011

El Poder del Aliento: Motivación y Camaradería

Es innegable que el ánimo desempeña un papel crucial en cualquier actividad físicamente exigente, incluida la escalada. El apoyo recibido de otros escaladores o espectadores puede proporcionar un poderoso impulso de motivación y revitalización. Unas cuantas palabras de ánimo o vítores desde el suelo pueden ayudar a los escaladores a superar los momentos de duda, alcanzar sus límites e incluso superar sus propias expectativas.

Pero a quien, no han molestado alguna vez esos gritos de Ya está/Ya la tienes/Venga que es más fácil de lo que parece/Animal/Qué fuerte estás/etc… mientras tú te estas hundiendo en la miseria agarrado a una regletilla con los pies más precarios que hayas conocido… 

Está claro que hay situaciones, momentos y personas, y que de esto depende el que los gritos de ánimo entren bien o caigan fatal.

Por poner un ejemplo, normalmente entre parejas, los ánimos muchas veces acaban en conflicto, cerrando el tema con un “bájame de aquí te he dicho…”. Por la cercanía y el nivel de confianza, muchas veces se rebasan los límites del respeto y lo que debería ser una comunicación sana y de calidad, se convierte en todo lo contrario. Al que asegura le parece que el o la que escala lo está haciendo sin ganas y al/la que está arriba le parece que le han metido en una ruta fuera de sus capacidades e interpreta los ánimos como exigencias. 

El quien te anima también tiene mucho que ver, la comunidad escaladora en general coincide en que los ánimos del/la asegurador/a siempre son bienvenidos, ya que implica que está atento/a y además normalmente es alguien en quien confías y esto te transmite seguridad y confianza, todo lo contrario a que te anime un sector entero… el hecho de que mientras escalas seas consciente que abajo hay una multitud observándote en general no ayuda, aunque siempre hay excepciones y hay gente que se viene arriba en estas situaciones…

R. Lee Ermey en un ejemplo de motivación poco empática en La Chaqueta Metálica.

Otro punto clave es el tipo de ánimo; Hay ánimos de apoyo y amparo, como: “Tranqui estoy contigo / Ánimo / Es duro pero despacito y con buena letra le verás color / Tú escala que yo estoy super atento/a…” estos ánimo reflejan una actitud implicativa, es decir, la persona que asegura o está mirando, ayuda y de alguna manera se implica de manera activa con la que escala. Otro tipo de ánimo muy diferente es el ánimo de motivación a secas, en este tipo de ánimo se deja a la persona que escala sola con sus recursos, muchas veces sin tener en cuenta lo que esa persona está experimentando en ese momento: Maquina!!/Venga, joder, que estas más fuerte que el vinagre!/Venga que esa vía ya la tienes/De ahí a la cadena es un paseo!… estos ánimos muchas veces contrastan con el calvario que está viviendo la persona que escala en ese “paseo” hasta la cadena.

¡Ánimo señor! ¡Que es un offwidth de ná!

La escalada es también un deporte orientado a la comunidad que se nutre de la camaradería. Los lazos que se crean entre los escaladores suelen crear una atmósfera de apoyo en la que los ánimos no sólo se agradecen, sino que se esperan. Muchos escaladores encuentran consuelo y motivación en la alegría y los objetivos compartidos de sus compañeros, haciendo del acto de ser animado una parte integral de su experiencia de escalada. Asimismo, no solo se espera ser animado, sino que también el cuerpo pide animar, nosotros hacemos un llamamiento a que se anime desde la consciencia y el respeto, teniendo muy en cuenta que la situación que está viviendo la persona a la que se está animando.

También están los que no requieren de ninguna motivación externa. Dan Osman speed free solo en “Lover’s Leap”.

La Batalla Interior: Automotivación y Crecimiento Personal

Por otro lado, hay escaladores que prefieren la soledad y confían únicamente en su propia automotivación para conquistar retos. Para ellos, la ausencia de distracciones externas, como vítores o espectadores, les permite centrarse en su interior y sumergirse por completo en el momento presente.

Para estos escaladores, el viaje se convierte en una batalla personal contra sus propias limitaciones y miedos. Perciben la escalada como un medio de autodescubrimiento, de conquistar barreras personales y de adquirir un conocimiento más profundo de sí mismos. En su búsqueda del crecimiento, encuentran la alegría en el silencio y la satisfacción de lograr sus objetivos sin validación externa.

En última instancia, si los escaladores aprecian que les animen o prefieren la falta de motivación externa es una cuestión de preferencia personal y mentalidad.

Nuevos cartelitos para los sectores…

Buscando el equilibrio: La delgada línea

Dada la diversidad de preferencias entre los escaladores, es esencial encontrar un equilibrio y respetar las necesidades y elecciones individuales de cada escalador. El estímulo debe ofrecerse de forma considerada y respetuosa con los límites personales.

Los escaladores que valoran la motivación externa deben comunicar abiertamente su deseo de recibir aplausos y vítores de sus compañeros o espectadores. Esto permite a los demás proporcionar el apoyo necesario y crear una atmósfera propicia para su rendimiento óptimo.

De forma similar, los escaladores que prefieren el silencio y la soledad deben expresar su necesidad de espacio personal. El respeto por el enfoque que elijan les ayudará a sentirse capacitados y centrados durante sus esfuerzos de escalada.

¿Y a tí?

¿Prefieres que te animen?¿O prefieres escalar en silencio?

Si prefieres que te animen,¿Que tipo de ánimo te hace sentir mejor?

Y si prefieres el silencio, ¿Lo pides antes de comenzar tu escalada?

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